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Las emociones también descansan: la relación entre el descanso y comportamiento de los niños
El descanso también influye en la forma en que los niños experimentan y gestionan sus emociones. Dormir bien les ayuda a enfrentar las situaciones cotidianas con una mayor estabilidad emocional y una mejor disposición para relacionarse con los demás.
Las emociones también descansan. La falta de sueño puede alterar el funcionamiento del sistema límbico, la región del cerebro encargada de procesar las emociones. Como consecuencia, los niños pueden presentar mayores niveles de irritabilidad, estrés, ansiedad, dificultades para manejar la frustración e incluso problemas de comportamiento.
Dormir bien les permite despertar con más energía, sentirse mejor consigo mismos y construir relaciones más sanas y positivas con quienes los acompañan en su crecimiento. A lo largo de esta serie hemos visto cómo el descanso influye en aspectos fundamentales del desarrollo infantil: el aprendizaje, el crecimiento físico y el bienestar emocional. Dormir bien no es simplemente una rutina diaria; es una necesidad que acompaña a niños, niñas y jóvenes en cada etapa de su crecimiento.
En la Fundación Espumas Santafé creemos que brindar espacios adecuados para el descanso es una forma de impulsar su bienestar y contribuir a su desarrollo integral. Porque detrás de una buena noche de sueño existen más oportunidades para aprender, crecer y construir un mejor futuro.
Este artículo fue elaborado a partir de información publicada por el Hospital Infantil Universitario de San José, complementada y adaptada por la Fundación Espumas Santafé con fines educativos y de promoción del bienestar infantil. Puedes consultar el artículo original aquí: “Dormir bien, crecer mejor: la clave del sueño en el desarrollo infantil” – Hospital Infantil Universitario de San José
